4.3.18

Las nueve nominadas al Oscar


A unas horas de la ceremonia anual de entrega de los Oscar, toca dar un repaso a los nueve títulos de este año nominados a Mejor Película. En posts posteriores me centraré en algunas de las otras cintas con nominaciones que bien merecen un respeto, como es el caso de Yo, Tonya o Mudbound.

Los Archivos del Pentágono (nominada a mejor película y mejor actriz principal: Meryl Streep). A Steven Spielberg, a lo largo de su dilatada carrera, tan sólo le faltaba hablar del mundo del periodismo, tema que por fin aborda desde este largometraje. Y lo hace acercándose a un caso real que sucedió en 1971 y que tocó muy de cerca los intereses y los ideales de dos diarios como The Washington Post y del The New York Times cuando decidieron publicar una serie de informes secretos que se habían escondido al público a lo largo de cuatro décadas. Centrándose, principalmente, en la editora y el director del primero de los dos rotativos (una excelente Meryl Streep y un funcional Tom Hanks), tras la cinta se esconde un gran canto a la libertad de expresión y en contra de la manipulación gubernamental de la prensa (¿les suenan de algo estos conceptos viviendo en un país como España?), al mismo tiempo que abriga un fuerte guiño al papel de la mujer en la sociedad actual. Cinta densa y repleta de numerosos diálogos a los que, sin embargo, Spielberg sabe otorgarles una agilidad envidiable. Recomiendo fervientemente que, tras visualizar este film, recuperen un clásico como Todos los Hombres del Presidente ya que éste termina justo en el punto en el que empezaba el trabajo de Alan J. Pakula sobre el caso Watergate.

Call Me Be Your Name (nominada a mejor película, guión adaptado, canción y mejor actor secundario: Timothée Chalamet). Dirigida por Luca Guadagnino y producida por James Ivory, se trata de una bienintencionada (aunque aburridísima) cinta que denota, claramente, la influencia del cine de su productor al abordar el tema de la homosexualidad desde un punto de vista muy abierto, al tiempo que enmarca la historia de amor entre un joven adolescente y un discípulo de su padre dentro de una familia muy liberal y exenta de prejuicios, resaltando en todo momento el caluroso ambiente que se respiraba en el norte de Italia en pleno 1983. Lenta y extremadamente reiterativa, personalmente me resulta difícil de creer el papel de una madre amorosa que no se corta en absoluto a la hora de lanzar a los brazos de un hombre mayor a su hijo de 17 años. A pesar del tedio general, la película gana en interés en sus últimos minutos de un metraje excesivamente alargado.

Déjame Salir (nominada a mejor película, director, guión original y actor principal: Daniel Kaluuya). Inesperada nominación de un efectivo thiller de serie B tras el que se esconde un brutal alegato en contra del racismo y en el que, por momentos, se mezcla el cine de intriga con la comedia negra (y nunca mejor dicho lo de “negra”). Lo que empieza como una simple historia de amor entre una chica blanca y un joven de color se convierte, a pasos agigantados, en una pesadilla infernal que atrapará a su protagonista masculino en un torbellino angustioso y sin posibles escapatorias a la vista. Es una pena que, sin embargo, el buen pulso narrativo que sostiene su director durante gran parte del metraje, se convierta en un disparate pasado de rosca en su sprint final. En definitiva, se trata de un cóctel explosivo que mezcla cenas familiares con encuentros de la jet set más exclusiva y el mismísimo Ku Klux Klan.

Dunquerke (nominada a mejor película, dirección, montaje, fotografía, edición de sonido, mezcla de sonido, diseño de producción y banda sonora). Cine de autor precocinado y truculento para agradar directamente a los más “culturetas” del lugar, o sea, a aquellos que, por prestigio, nunca se atreverán a darle estopa a un título de Christopher Nolan quien, en esta ocasión, se ha acercado al tema de la batalla de Dunquerque de una manera tan impersonal como deslavazada, denotando una falta de guión francamente alarmante. Mucho despliegue técnico para muy poca chica narrativa y demostrándose totalmente incapaz de dibujar mínimamente a unos personajes principales metidos, un tanto a saco, en una historia que avanza a trompicones y llena de saltos narrativos en el tiempo. Personalmente, me quedo con el tratamiento que del mismo episodio le dedicaba la más sencilla y efectiva Su Mejor Historia.

La Forma del Agua (nominada a mejor película, dirección, guión original, fotografía, diseño de vestuario, montaje, diseño de producción, edición de sonido, mezcla de sonido, mejor actriz principal y mejor actor y actriz secundarios: Sally Hawkins,Richard Jenkins y Octavia Spencer, respectivamente). La nueva cinta de Guillermo del Toro, protagonizada por unos espléndidos Sally Hawkins, Richard Jenkins y un menospreciado Michael Shannon, está ambientada en la Norteamérica de los años 60, en plena guerra fría, y nos acerca a la historia de amor que nace entre una joven muda -empleada como mujer de la limpieza en un laboratorio militar- con un hombre pez fruto de un experimento científico. Una nueva vuelta de tuerca al mito de la bella y la bestia, en la que su realizador, a través de un despliegue visual tan atractivo como muy personal (fiel a su cine de siempre), se embarca en un producto melodramático y fantasioso que, por momentos, roza la comedia aunque, en el fondo, apuesta por una imparable tragedia cargada de tintes poéticos. Algunos altibajos en su narración no suponen impedimento alguno para que esta fábula se haya convertido en uno de los títulos punteros del año. Atención, ante todo, a sus magnéticos (e inundados) títulos de crédito iniciales y a la excelente banda sonora compuesta por Alexandre Desplat.

El Hilo Invisible (nominada a mejor película, dirección, diseño de vestuario, banda sonora y mejor actor principal y actriz secundaria: Daniel Day Lewis y Lesley Manville, respectivamente). Paul Thomas Anderson, director pedante en donde los haya, en su nuevo trabajo nos acerca a la estrafalaria vida de un modisto londinense (fiicticio) que atiende por Reynolds Woodcock, un tipo excéntrico y soltero empedernido que, con la ayuda inestimable de su hermana, se especializó en vestir a la realeza y a la jet set del momento; un hermético e infranqueable universo que empezó a resquebrajarse con la aparición de una joven camarera que se convirtió en su musa, amante y esposa. Un Daniel Day Lewis sobreactuado hasta la médula es la principal atracción de un film tan pretensioso como aburrido. Un tostonazo de mucho cuidado que, sin embargo, hará las delicias de los incondicionales de su director. El resto de mortales, hartos de tiempos muertos innecesarios, de los desmanes del amigo Day Lewis y de las pajas mentales de su realizador, la acabaremos detestando.

El Instante Más Oscuro (nominada a mejor película, maquillaje y peluquería, fotografía, diseño de producción, diseño de vestuario y mejor actor: Gary Oldman). La cinta de Joe Wright arranca justo cuando, en 1940, en plena Segunda Guerra Mundial y ante el avance del ejército nazi por toda Europa, Winston Churchill se convirtió en el primer ministro británico. Interpretado por un sorprendente Gary Oldman, mucho más calmado de lo habitual y bajo una espesa capa de maquillaje, la película se centra en el debate que mantuvo con los políticos de su país sobre si aceptar un tratado de paz con Alemania o declarar la guerra a ese país. Los vericuetos de la política inglesa quedan un tanto arrinconados en pos de un retrato muy placentero del personaje principal. Un mucho de gran cine se esconde bajo este producto que, a veces, queriendo acercarse a referentes cinematográficos como los de Frank Capra, acaban cayendo en pasajes de lo más ridículo (aunque perdonables) como sucede con el episodio del viaje en metro de Churchill en el que aprovecha para interrogar a sus conciudadanos. Ojalá muchos de los gobernantes actuales tuvieran el talante de ese hombre.

Lady Bird (nominada a mejor película, dirección, guión original, actriz principal y actriz secundaria: Saoirse Ronan y Laurie Metcalf respectivamente). Dejando a un lado la buena interpretación de una efectiva Saoirse Ronan, aún me pregunto qué puñetas le han encontrado a esta película para que consiga dos nominaciones tan preciadas como las de dirección (Greta Gerwig) y mejor cinta pues, en realidad, no es más que una especie de telefilm aburrido y pretencioso que repasa las neuras existenciales de una joven adolescente que ha de enfrentarse a su dominante madre y a su último año de instituto tras haberse mudado de estado. Difícilmente, en la edición de los Oscar de este año, encuentren otro título tan vacío e inconsistente como éste.

Tres Anuncios en las Afueras (nominada a mejor película, guión original, montaje, banda sonora, actriz principal y actores secundarios: Frances McDormand, Woody Harrelson y Sam Rockwell respectivamente). Lo mejor de lo mejor: The Best. Para mí, tendría que ser la ganadora indiscutible de este año y acaparar todos los premios posibles. Alucinante que Martin McDonagh, su realizador, no haya sido nominado como director. Cosillas de la academia. Si pulsan sobre el siguiente link podrán leer la crítica completa de este blog: crítica de Spaulding’s blog.

Esperemos que esta noche no vuelvan a colarse como el año pasado y le otorguen un Oscar a mejor película a la que no le tocaba. Que San Warren Beatty reparta suerte.

30.1.18

YoGa 2018

El colectivo Catacric (Catalans Critics), reunido en la noche del 29 de enero del 2018, en un céntrico lugar de Barcelona, ha decidido otorgar los 29º anti-premios YoGa a lo peorcito de la producción cinematográfica del año 2017.
En sus deliberaciones, el jurado, anónimo y mutante, como cada año, desde hace 29 inviernos, ha tenido en cuenta las apreciaciones, comentarios y sugerencias de los lectores de esta web y de las diferentes redes sociales, como Facebook y Twitter.

Cine extranjero

- Peor película: YoGa El Menor Espectáculo del Mundo, a El Gran Showman, de Michael Gracey.


- Peor director: YoGa Payaso Sin Fronteras, a Sean Penn, por Diré tu Nombre.

- Peor actor: YoGa ¡Cuidarín, Ricardo! (Darín), por Nieve Negra.


- Peor actriz: YoGa Nadie Quiere a e Esta Bi-noche, a Juliette (Binoche) por La Alta Sociedad y Ghost in the Shell.

Cine español

- Peor película: YoGa Vaya Par de Gemelas, ¿Te Das Cuen?, a Contratiempo, de Oriol Paulo.


- Peor director: YoGa Un Bayona Viene a Verme, a Sergio Sánchez, por El Secreto de Marrowbone.

- Peor actor: YoGa Cruz y Raya’ a José Mota, por Abracadabra.


- Peor actriz: Yoga Que Baje Dios y la Vea a Belén Cuesta, por La Llamada.


Especiales




- Uno de los nuestros: Yoga Catalana por el Mundo a Margarita Chapatte, por la vuelta al idem en 200 festivales.

28.1.18

Cuando el bien y el mal se dan la mano



Un pequeño pueblo de la Norteamérica profunda. Una chica violada y asesinada. Una madre dolida por la pérdida de su hija y dispuesta a hacer frente a la policía local incapaz de dar con el culpable. Tres carteles de carretera, situados a la entrada del pueblo y alquilados por la madre, en los que se denuncia la ineficacia policial. Situaciones más que suficientes para que Martin McDonagh, su realizador, desencadene una historia magnética que navega entre el thriller, el melodrama y la comedia negra. Su título: Tres Anuncios en las Afueras.


Tras habernos sorprendido gratamente con Escondidos en Brujas y Siete Psicópatas, el director londinense, al igual que en su anterior film, vuelve a instalarse en los EE.UU. para afrontar otro producto sin fisuras en el que, conservando ese humor un tanto cínico que le caracteriza y le otorga personalidad a su obra, hace un perfecto dibujo de sus personajes principales al mismo tiempo que brinda un curioso estudio sobre la maldad y la bondad humana. El mal y el bien solapándose e interactuando en cada uno de sus bipolares protagonistas; una simbiosis casi filosófica que, en el fondo, no es más un cruel retrato de una considerable porción de la sociedad actual.

Su guión es preciso, tanto en el desarrollo de su historia como en la construcción minuciosa de sus personajes. A McDonagh nada se le escapa de las manos en su escritura y es capaz de sorprender al espectador en cada uno de los giros de guión y sorpresas que va planteando a lo largo de su metraje. Nada es lo que parece a simple vista pero, en la bipolaridad que desborda su matemática trama, también todo es lo que parece desde un buen principio. El juego de asociaciones psicológicas tan sólo acaba de empezar.


Una fenomenal Frances McDormand interpreta a las mil maravillas a Mildred, esa madre coraje que, en su obstinación por que la policía atrape al asesino de su hija, no dudará en sobre limitarse en sus acciones; una McDormand de Oscar casi cantado que se verá perfectamente arropada por un Woody Harrelson fuera de serie dando vida al jefe de policía local, mientras que un brillante Sam Rockwell, siempre al límite del histrionismo pero sin caer nunca en él (tal y como demanda su particular personaje), da vida a Dixon, un agente de policía un tanto desquiciado que lleva demasiados años dominado por la tiranía de su anciana madre.


Un microclima especial envuelve a los habitantes del pueblecito en el que se desarrolla la acción; un microclima que afecta claramente a los habitantes del mismo, desde el citado jefe de policía, pasando por el dentista de la localidad o el enano enamoradízo (curioso Peter Dinklage) y terminando por el joven hermano de la víctima. Un ambiente enrarecido al que han de acercase como espectadores, ya que no lo pueden dejar escapar de ninguna de las maneras pues, en el fondo, Tres Anuncios en las Afueras contiene grandes dosis de CINE en mayúsculas. De lo mejorcito que he visto en tiempo. Para disfrutar desde el primer al último minuto.

17.1.18

Recopilando (y II): Lo más peor del 2017

Con cierto retraso por cuestiones personales, al fin les dejo con lo más patético de la cosecha del 2017, tal y como les había prometido. Y, como siempre, de lo peor a lo más peor: del 10 al 1 y, un poco como despreciándolas, sin mucha parrafada. Al más puro estilo telegráfico.

10.- Dunkerque. Sé que a muchos les parecerá ofensiva la elección del film de Christopher Nolan como una de los peores del años pero es que, últimamente, su filmografía me parece tan pedante y aburrida que me he negado en redondo a que quedara fuera de la lista. Cine de autor precocinado y truculento para agradar directamente a los más “culturetas” del lugar, o sea, a aquellos que, por prestigio, nunca se atreverán a darle estopa a un título de este director. Personalmente, me quedo con el tratamiento que al episodio de Dunquerque le dedicaba la más sencilla Su Mejor Historia.


9.- Los del Túnel. A medio camino entre la sitcom más blanca y el melodrama más absurdo se sitúa este inaguantable trabajo de Pepón Montero, un hombre procedente del mundo de la televisión. Un casting insoportable (capitaneado por un chirriante Arturo Valls) y un sinfín de gags absurdos sin gracia alguna, son la base principal para narrar las relaciones entre un grupo de personas que, tras haber quedado atrapados en el interior de un túnel, decidirán seguir viéndose una vez a la semana.


8.- KIngsman: El Círculo de Oro. Si su primera parte (Kingsman: Servicio Secreto) funcionaba a las mil maravillas como una sátira sobre el universo de James Bond y similares, esta secuela se sitúa a las antípodas de su original. En esta ocasión, el guión brilla por su ausencia mientras que su director,  Matthew Vaughn, opta por el exceso en cada una de sus escenas. La verdad es que no hay por donde pillarla. Por cierto, que pena me da ver a toda una dama del cine como Julianne Moore metida en una insignificancia como ésta.


7.- La Seducción. O como Sophia Coppola es capaz de destrozar un film tan contundente como El Seductor de Don Siegel, ya que se ha dedicado más al preciosismo visual que no a exteriorizar las partes más morbosas y sombrías que dotaban de personalidad al trabajo original, aparte de suprimir algún que otro personaje imprescindible. Colin Farrell y Nicole Kidman están de un soso que tumba y la película, aparte de no avanzar en su trama, acaba aburriendo hasta a las musarañas.


6.- La Momia. Terror de estar por casa y en la que todo su inexistente guión es suplido por una avalancha festivalera y abrumadora de efectos digitales. Muy poca salsa para un film que, en el fondo, lo único que pretende es que Tom Cruise pueda lucir su palmito. Mucha acción y mucha tontería pero se trata de un producto que, a pesar de sus pretensiones, no entretiene ni a los palomiteros de turno. Y lo peor de todo es que, viendo su final, uno se teme que tenían prevista otra de esas franquicias cinematográficas interminables.


5.- Guardianes de la Galaxia Vol. 2. Un poco lo mismo que le ha ocurrido a la secuela de Kingsman: si su primera parte resultaba original, ingeniosa y tremendamente divertida como clara sátira y divertimento sobre Star Wars y superhéroes galácticos, en esta entrega, su director, James Gunn, ha perdido la frescura que exhibía en su título original y se deja llevar, única y exclusivamente, por la ley del mínimo esfuerza y por un sinfín de efectos especiales. Más de dos horas de proyección, tan inútiles como acomodaticios y dotados de un sentido del humor de lo más simplón. Pesarosa como un día sin pan.


4.- Zona Hostil. Entre ese toque entre militarista y españolista de la que hace gala de manera nada subliminal, este título de Adolfo Martínez se me atravesó a los pocos minutos de proyección. En él se narran las heroicas peripecias de los integrantes de una misión de rescate del ejército español para sacar del desierto de Afganistán a un convoy americano que, escoltado por la mismísima legión española, ha sufrido un atentado al pisar una mina. ¡Pero qué buenos son nuestros militares, coño! De vergüenza ajena.


3.- Toni Erdmann. Una comedia alemana que, a mi gusto, no hay por donde pillarla y en la que se narra la relación entre una joven consultora alemana establecida en Budapest con su padre, un tipo extraño que se le aparece de nuevo en su vida y que se dedica a amargarle la existencia mediante un sinfín de bromas tan surrealistas como estúpidas. Dos horas y media de la nada absoluta. Una tomadura de pelo que, extrañamente, ha entusiasmado a los cuatro gafapastas que quedan. A todo le llaman comedia. Los yanquis amenazan con un remake protagonizado por Jack Nicholson. A lo mejor, hasta tiene más gracia.


2.- Silencio. Y Scorsese, tras haber filmado La Última Tentación de Cristo, se planteó la posibilidad de volver a aburrir a las plateas de forma soberana sobre otro film de corte religioso. Y así nació el muy plasta Silencio, un trabajo interminable, lento y farragoso, en la que se narra la odisea que vivieron en pleno siglo XVII dos jesuitas portugueses en busca de su mentor en un Japón dispuesto a exterminar a los cristianos de la faz de la tierra. Para mear y no echar gota.


1.- A Ghost Story. Un paja mental más que intenta ofrecer una nueva visión del cine sobre fantasmas; una perspectiva pedantilla y ridícula ya que, su espectro, se pasa todo el metraje pululando como una ánima en pena cubierto por una sábana con un par de agujeros en los ojos. Tal cual. Metáforas por un tubo y estúpidas segunda lecturas. Aburrida y lenta hasta extremos insospechados; tanto es así que, durante casi cuatro largos minutos, nos endosa un plano fijo en el que Rooney Mara, sentada en el suelo de su cocina, se zampa una inmensa tarta a desgana mientras es observada por la triste figura del fantasma enfundado en la sábana. Ver para creer. Aún no sé qué narices nos ha querido contar su director con tal disfunción cinematográfica.


Pues nada. Sigamos adelante con el 2018, a ver que sorpresas nos depara.

1.1.18

Recopilando (I): Lo más mejor del 2017

Como cada año, hoy toca apuntar las que han sido, a mí gusto, las diez mejores películas del 2017. Al igual que siempre, algunos títulos han quedado fuera de la lista, tal y como ha sucedido con la entretenida y acelerada Atómica, ese curioso biopic sobre el propietario de McDonalds que atendía por El Fundador, la locura claustrofóbica de El Bar de Álex de la Iglesia o, por ejemplo, la interesante secuela de Trainspotting, T2 Trainspotting.

Pues allá que vamos. Aquí tienen las 10 mejores del año. Y, como siempre, de menor a mayor relevancia. O sea, del 10 al 1.

10.- Abracadabra. Tras la interesante y premiada Blancanieves, Pablo Berger vuelve con una curiosa cinta en la que se mezclan diversidad de géneros. Comedia, melodrama, fantástico… Un poco de todo al servicio de una historia en la que un tipo bastante impresentable (genial Antonio de la Torre) queda poseído por un ser maligno tras una sesión de hipnotismo que nada tiene que envidiar a la de Woody Allen en La Maldición del Escorpión de Jade. Para rematar la cosa, añádanle un aire almodovariano en la descripción suburbial del ambiente en donde viven sus principales protagonistas y, como guinda final, la presencia de una soberbia Maribel Verdú en la piel de la esposa del hombre poseso. El invento funciona. Y funciona muy bien. Que bien se le da el cutrerío a Berger.


9.- Barry Seal: El Traficante. Uno de los mejores films protagonizados por Tom Cruise durante esta década. En él, y dirigido con ritmo y muchísimo sentido del humor por Doug Liman (el mismo de Al Filo del Mañana), Cruise da vida, basándose en un caso real, a Barry Seal, un ex piloto de una línea comercial que, tras haber sido reclutado por la CIA, terminó colaborando activamente con el cartel de Medellín. Un film divertido que, por su trepidante narrativa, deja muy poco respiro al espectador y en donde el actor, después de mucho tiempo, deja entrever sus dotes como comediante. Entretenimiento en estado puro. Ya querría más películas así a lo largo del año.


8.- Fe de Etarras. Estrenada en el pasado festival de San Sebastián y distribuida primero a través de una plataforma televisiva antes de verse en (poquísimas) salas comerciales, este es un excelente divertimento de Borja Cobeaga que, contando con un brillante Javier Cámara, logra urdir una simpática trama sobre los coletazos finales del grupo terrorista ETA. Ambientada en una pequeña capital de provincias durante el verano de 2010, justo cuando se estaba jugando el mundial de fútbol en Sudáfrica, aparte de mostrarse como una comedia inteligente que se acerca a un tema delicado durante muchos años, Cobeaga, con la ayuda de su excelente plantel de actores y de un guión sin fisuras, logra colarnos un buen número de gags muy celebrados (como el de la gigantesca bandera española con el torete incluido o el primer atentado de la célula terrorista protagonista). Para disfrutarla al cien por cien.


7.- Baby Driver. Cine de acción y comedia perfectamente conjugados gracias al savoir faire de su director, Edgar Wright (el de Zombies Party y Bienvenidos al Fin del Mundo, entre otros títulos). En esta ocasión, dotando a su trabajo de un ritmo endiablado, nos cuenta la historia de un joven adolescente especializado en fugas automovilísticas siempre bajo el ritmo de su particular banda sonora quien, por deudas del pasado, le debe varios favores al jefe de una banda mafiosa para el cual trabaja. A la simpatía de su joven actor protagonista (Ansel Elgort) hay que sumarle la fuerza del elenco adulto que le rodea: desde Jamie Foxx, pasando por Jon Hamm y terminando por (el últimamente controvertido) Kevin Spacey. Una sobredosis de aceleración a tope. Para amantes de subidones de adrenalina.


6.- Lady Macbeth. Sin tener nada que ver con la obra de Shakespeare, se trata de un film pausado y reposado que, al mismo tiempo, viene cargado de una mala leche impresionante. Ambientado en la Inglaterra rural de 1865, su director, William Oldroyd, sabe deshacerse de todos los tópicos del acartonamiento habitual en este tipo de cintas y dota a la misma de una sensibilidad muy especial a la hora de narrar las vicisitudes de una mujer maltratada por el matrimonio con un hombre mayor de edad al que no quiere y su posterior castigo al iniciar un romance con un trabajador de la finca en la que vive. Atención a Florence Pugh, su protagonista femenina principal, una chica que, a buen seguro, dará mucho que hablar en productos futuros.


5.- Locas de Alegría. Tras la interesante y compacta El Capital Humano, el italiano Paolo Virzi nos obsequia con una agridulce comedia que basa casi toda su fuerza en sus dos protagonistas principales: una potentísima Valeria Bruni Tedeschi y una sorprendente Micaela Ramazzotti quienes, en el film, interpretan a un par de mujeres que logran escaparse del centro psiquiátrico en el que estaban recluidas. La primera es una mujer charlatana bien relacionada con la alta sociedad italiana, mientras que la segunda es una joven adolescente que, en su interior, esconde un secreto difícil de desvelar. Una historia de amistad y sentimientos de todo tipo que, en el fondo, abriga una de las películas más tristes de la temporada.


4.- El Caso Sloane. Un excelente thriller político con un poderoso punto crítico sobre la Segunda Enmienda de la Constitución de los Estados Unidos, aquella que protege el derecho a poseer y portar armas a los ciudadanos norteamericanos y en el que una ejecutiva sin escrúpulos (brillante en su ambiguo personaje Jessica Chastain) se enfrentará al lobby armamentístico para lograr una nueva legislación sobre el control de la tenencia de armas. Un trabajo vigoroso, lleno de ágiles y contundentes diálogos y capaz de poner en solfa uno de los grandes conflictos de la sociedad norteamericana actual. Cercana, en intenciones, al mejor cine de Costa-Gavras.


3.- La La Land (La Ciudad de las Estrellas). Todo un homenaje cinéfilo al mundo de los musicales, en donde los guiños a películas claves del género no se hacen de esperar. Un brillante ejercicio de estilo que se apoya en un sinfín de referentes. Cine, cine y más cine, se acumula en una cinta que, escrita y dirigida por el propio Damien Chazelle, acumula una buena cantidad de números musicales en los que se mezclan la magia del momento, la fuerza de su sencillo aunque magnético guión y el buen hacer de su pareja protagonista: un controladísimo Ryan Gosling y una sorprendente Emma Stone, rebosantes ambos de una química muy especial. Visualmente arrebatadora, escenográficamente atractiva, emotiva, divertida y capaz de remover todo tipo de sentimientos en el espectador.


2.- Estiu 1993 (Verano 1993). Carla Simón, en su debut como directora cinematográfica, ha elegido narrar sus propias experiencias de pequeña cuando, tras morir sus padres, tuvo que abandonar la ciudad de Barcelona para irse a vivir con sus tíos a una vieja masía en medio de la montaña. Allí, habrá de habituarse a su nueva vida y a compartir sus extrañas sensaciones con sus padres adoptivos y con la pequeña hija de estos. Un trabajo franco, directo, valiente y con la emotividad a flor de piel en cada uno de sus planos. A destacar el trabajo de sus jóvenes protagonistas (en especial el de Laia Artigas, la niña huérfana) y la sencillez y sobriedad con la que afrontan sus respectivos papeles Bruna Cusi y David Verdaguer, los padres adoptivos. Difícil evitar un fuerte nudo en la garganta en algunas de sus escenas finales.


1.- Manchester Frente al Mar. Una historia compacta, dura y triste (¡tristísima!), que tiene por protagonista a un hombre con el que la vida se ha ensañado de mala manera, un tipo que acumula en su existencia todo tipo de golpes; golpes que le volverán a azotar duramente cuando regrese a su pueblo natal para asistir al funeral de su hermano, pues allí afrontará de nuevo a los fantasmas de su pasado y lidiara con un sentimiento de culpabilidad difícil de eliminar. Al frente, un Cassey Affleck brillante que, pese a su complejo papel, afronta la construcción del mismo de forma totalmente sobria y creíble, sin extralimitarse en ningún momento. Una película pausada, contenida y tremendamente amarga, como una potente patada en la mismísima boca del estómago. Su director, Kenneth Lonergan, ha conseguido un trabajo especialmente emotivo y crudo. Uno de los títulos indiscutibles del año, tanto por su delicada puesta en escena como por la magistral interpretación de su protagonista principal.


En pocos días, lo más peor del 2017. 

Por cierto, ¡feliz año nuevo!

16.11.17

SITGES 2017: Jornada 9 (de inmigrantes que levitan, teenagers que mueren una y otra vez y cortes de electricidad)

Viernes 13 de octubre, penúltimo día del Festival. Una jornada que empezó con Jupiter’s Moon, la cinta húngara que se alzó, finalmente, con el premio al mejor largometraje de esta edición. Una extraña mezcla entre el cine de superhéroes y la denuncia política que se abre ,de forma frenética y atractiva, con la masiva entrada de inmigrante cruzando de forma ilegal una frontera mientras son tiroteados sin miramientos por la policía. En Jupiter’s Moon hay un poco de todo: un ilegal herido capaz de levitar, médicos corruptos y polis con demasiada mala leche. La primera parte engancha, tanto por su atípico planteamiento como por su cuidadísima realización (a pesar de abusar un tanto de la cámara en mano), pero luego la cosa se complica en exceso y el guión empieza a hacer aguas por todas partes. En definitiva, se trata de un indigesto cóctel entre el cine de Costa-Gavras y los X-Men.


Si con A Day ya tuvimos un homenaje, muy a la coreana, de Atrapado en el Tiempo, ahora se vuelve a repetir guiño al magistral bucle temporal urdido Harold Ramis con Feliz Día de tu Muerte, una película norteamericana que, dirigida por Christopher Landon y dirigida claramente al público adolescente, nos enfrenta al caracolillo diario que vivirá una joven estudiante para evitar que, al final de su jornada, sea asesinada de nuevo. La cosa, aparte de una buena factura, tiene su gracia, pero al final acaba cansando. Entre que su guión se me antojó excesivamente facilón y que su joven protagonista femenina, una tal Jessica Rothe, me pareció de lo más soso, no acabé de entrar del todo en una propuesta poco original y llena de guiños a montones de films con asesinos portadores de caretas diversas y especializados en degollar a teenagers. Poca cosa, aunque para muchos (de forma sorprendente) resultó de lo más refrescante.


El día lo cerré con Survival Family, una simpática producción japonesa que, a medio camino entre la comedia y el cine de aventuras apocalípticas, coloca al espectador en la piel de los miembros de una familia de Tokio, los Suzuki, cuando estos ven trastocada su rutina social y laboral habitual al quedarse todo el país sin electricidad. Dispuestos a iniciar un nuevo tipo de vida, deciden abandonar la ciudad y buscar un nuevo lugar en el que instalarse. Una correcta cinta, cargada de buenas intenciones que, sin embargo, peca de alargar en extremo su metraje (cercano a las dos horas), lo cual acaba influyendo en el estado de ánimo de un espectador que, a la hora y media, ya ha sufrido todo lo sufrible por los avatares por los que han de pasar los Suzuki.

Y en el próximo post, el final de la 50ª edición.

6.11.17

SITGES 2017: Jornada 8 (de leyendas vascas, fantasmas estonios y de merecidos descansos)

Después de un pequeño paréntesis, sigo con la información relativa a la 50ª edición del Festival de Sitges.

El jueves 13 de octubre, la mañana se abrió con Errementari, un film vasco y hablado en euskera que, producido por Álex de la Iglesia y dirigido por el debutante Paul Urkijo Alijo, entra de lleno en las leyendas populares vascas, en una historia que, ambientada en la Álava del siglo XIX, mezcla el folklore del país con un muy peculiar descenso a los infiernos y en donde, un herrero y una niña huérfana, destapan una oscura historia en donde los pactos con el diablo se convierten en la orden del día. Curiosa aunque irregular cinta que, contando con una parte inicial bastante atractiva, va perdiendo fuelle hasta llegar a un episodio final, de tintes fantásticos y demoniacos, en donde el cartón piedra obtiene un cansino y especial protagonismo.

A continuación sufrí la proyección de November, un film procedente de los países bajos y que llegaba al festival precedido de cierto prestigio. Aparte de contar con una espléndida fotografía en blanco y negro, no hay nada más que pueda avalar el citado prestigio de este producto. Aburrido, pedante, sin pies ni cabeza y capaz de provocar profundas somnolencias y raudas fugas del Auditorio del Meliá. Dirigido por el estonio Rainer Sarnet, se trata de una presuntuosa fabula fantástica en la que, en medio de paisajes helados y nevados, se mezclan fantasmas de familiares muertos, hombres lobos, enfermedades mortales y un poco de magia negra. Si les he de ser sincero, ante tanta pretenciosidad narrativa y visual (llena de planos y escenas interminables), yo fui uno de los que decidió escapar de la sala. En el exterior hacia un día magnífico como para desperdiciarlo con tomaduras de pelo tan inmensas.


En resumen: un día tranquilo. Como el cansancio de tanto cine ya empezaba a hacer mella en mí, decidí dejar por unas horas el Séptimo Arte aparcado en un rincón y disfrutar la mi estancia en Sitges. Hasta al día siguiente, claro está.

To be continued…